Hay pocas cosas más preocupantes para los padres que descubrir que sus hijos se lastimen a si

mismos intencionadamente. Lamentablemente, es un hecho relativamente frecuente hoy en

día, especialmente entre las chicas. Los expertos lo llamamos autolesión, autoagresión o herida

autoinflingida y diversos estudios afirman que sucede aproximadamente en una cuarta parte de

los adolescentes. Estas autolesiones son aquellos daños al propio cuerpo producidos de manera

consciente e intencionada por el individuo con el objetivo de liberar emociones intensas y se

manifiestan a través de cortes, quemaduras y rasguños, por nombrar algunas formas.

Usualmente estas heridas se efectúan en extremidades o abdomen, lugares que fácilmente se

pueden ocultar bajo la ropa.

¿Por qué los adolescentes se autoinflingen heridas?

Generalmente, las autoagresiones de estas características se efectúan por parte de los

adolescentes como una forma de expresar aquellos sentimientos intensos que no saben o no

pueden asumir de otra manera. Por ejemplo, grandes sentimientos de rabia, tristeza, dolor y

soledad, que pueden desbordarlos emocionalmente, otros realizan estos actos como un modo

de lidiar con elevados niveles de estrés y así aliviar la tensión que sienten y que puede resultarles

insostenible. Además de esto, al dejar una huella visible del dolor (herida), logran materializar

en algo concreto y físicamente doloroso su dolor emocional, haciéndolo mentalmente más

entendible, justificable y manejable. Es importante mencionar que al provocarse heridas el

cuerpo secreta endorfinas, lo que analgésicamente se traduce en sensación de bienestar y

relajo, y que produce una sensación placentera inmediata. Una buena metáfora para entender

lo que sienten los adolescentes que se autolesionan es imaginarse una olla a presión con la tapa

cerrada. Llega un punto en el cual la presión acumulada en el interior es tal que hay que hacer

algo para liberarla. Al remover la válvula (autolesiones) lo que se está haciendo es liberar de

algún modo la presión interna, que aunque funciona temporalmente (alivia temporalmente la

presión), mantiene la tapa puesta, lo que hará que nuevamente se acumule el malestar

emocional (siguen sintiéndose enrabiados, dolidos y tristes).

Es común que al enterarse que sus hijos se autolesionan, muchos padres se asusten pensando

en un acto suicida. Estos actos no conforman en sí un intento de quitarse la vida, pero si tienen

la suficiente relevancia y son indicativos de un malestar emocional tan intenso que es

imprescindible hacer una valoración del caso. En este sentido, lo mejor es la evaluación y

tratamiento por parte de un profesional de la salud mental que pueda ayudarlos a identificar las

causas subyacentes al acto en sí y enseñarles a manejar las emociones que les llevan a dichos

comportamientos.

Publicado: 26 de Febrero de 2018