• Autolesiones de adolescentes: Peligrosa forma de sentir

    Autolesiones de adolescentes: Peligrosa forma de sentir

    26 de Febrero de 2018

    Hay pocas cosas más preocupantes para los padres que descubrir que sus hijos se lastimen a si

    mismos intencionadamente. Lamentablemente, es un hecho relativamente frecuente hoy en

    día, especialmente entre las chicas. Los expertos lo llamamos autolesión, autoagresión o herida

    autoinflingida y diversos estudios afirman que sucede aproximadamente en una cuarta parte de

    los adolescentes. Estas autolesiones son aquellos daños al propio cuerpo producidos de manera

    consciente e intencionada por el individuo con el objetivo de liberar emociones intensas y se

    manifiestan a través de cortes, quemaduras y rasguños, por nombrar algunas formas.

    Usualmente estas heridas se efectúan en extremidades o abdomen, lugares que fácilmente se

    pueden ocultar bajo la ropa.

    ¿Por qué los adolescentes se autoinflingen heridas?

    Generalmente, las autoagresiones de estas características se efectúan por parte de los

    adolescentes como una forma de expresar aquellos sentimientos intensos que no saben o no

    pueden asumir de otra manera. Por ejemplo, grandes sentimientos de rabia, tristeza, dolor y

    soledad, que pueden desbordarlos emocionalmente, otros realizan estos actos como un modo

    de lidiar con elevados niveles de estrés y así aliviar la tensión que sienten y que puede resultarles

    insostenible. Además de esto, al dejar una huella visible del dolor (herida), logran materializar

    en algo concreto y físicamente doloroso su dolor emocional, haciéndolo mentalmente más

    entendible, justificable y manejable. Es importante mencionar que al provocarse heridas el

    cuerpo secreta endorfinas, lo que analgésicamente se traduce en sensación de bienestar y

    relajo, y que produce una sensación placentera inmediata. Una buena metáfora para entender

    lo que sienten los adolescentes que se autolesionan es imaginarse una olla a presión con la tapa

    cerrada. Llega un punto en el cual la presión acumulada en el interior es tal que hay que hacer

    algo para liberarla. Al remover la válvula (autolesiones) lo que se está haciendo es liberar de

    algún modo la presión interna, que aunque funciona temporalmente (alivia temporalmente la

    presión), mantiene la tapa puesta, lo que hará que nuevamente se acumule el malestar

    emocional (siguen sintiéndose enrabiados, dolidos y tristes).

    Es común que al enterarse que sus hijos se autolesionan, muchos padres se asusten pensando

    en un acto suicida. Estos actos no conforman en sí un intento de quitarse la vida, pero si tienen

    la suficiente relevancia y son indicativos de un malestar emocional tan intenso que es

    imprescindible hacer una valoración del caso. En este sentido, lo mejor es la evaluación y

    tratamiento por parte de un profesional de la salud mental que pueda ayudarlos a identificar las

    causas subyacentes al acto en sí y enseñarles a manejar las emociones que les llevan a dichos

    comportamientos.

  • ¿Todos tenemos un hijo favorito?

    ¿Todos tenemos un hijo favorito?

    1 de Agosto de 2017

    Muchos estudios dicen que sí. ¿Es cierto o es solo una cuestión de más afinidad, que no es lo mismo que más amor? ¿Es algo negativo?

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  • LOS MIEDOS EN LOS NIÑOS

    LOS MIEDOS EN LOS NIÑOS

    11 de Octubre de 2015

    LOS MIEDOS EN LAS DIFERENTES ETAPAS DEL DESARROLLO

    Los miedos son fenómenos muy frecuentes durante la infancia y la adolescencia, pero en general responden al proceso evolutivo normal y tienen un valor adaptativo. Las diferentes fases evolutivas del niño se asocian a diversos miedos que reflejan el proceso de maduración cognitiva y emocional. Estos temores pueden considerarse como "miedos evolutivos", no suelen resultar muy intensos, son específicos de cada etapa y desaparecen con el tiempo.
    *Primer año: Durante el primer año los bebés ya sienten esta emoción, temen a los estímulos de su entorno; ruidos fuertes, pérdida de apoyo..., y a medida que se acercan al año desarrollan miedo a los extraños, a objetos desconocidos y a la separación de las figuras de apego.
    *Entre 1 año y 2 1/2: Se mantienen el miedo a los extraños y a la separación y surgen otros como los miedos a ciertos animales y a fenómenos meteorológicos.
    *Desde 2 1/2 a 6 años: En esta etapa se desarrollan la mayoría de miedos a los animales (que se inicia en la etapa anterior). Durante los primeros años de esta fase son frecuentes los temores relacionados con ruidos extraños y tormentas, pero a medida que van creciendo ya son capaces de experimentar miedo ante seres imaginarios como monstruos, fantasmas o la oscuridad. También es característico de esta edad el miedo a estar sólo que evoluciona del miedo a la separación de la etapa anterior.
    *Hasta los 11años los miedos se van tornando más realistas y específicos. Adquieren importancia los miedos relacionados con el daño físico (sangre, inyecciones, accidentes, heridas...), con la muerte (propia o de un ser querido) y los relacionados con el colegio (rendimiento, compañeros, fracaso...)
    *Entre los 11 y los 13 años se incrementan los miedos relacionados con la crítica, el fracaso, la autoimagen, vinculados al colegio...
    *En la adolescencia, a partir de los 13 años, se mantienen los miedos que se daba en la etapa anterior, pero adquieren especial relevancia los relacionados con el rendimiento personal, la autoidentidad, el sexo y las relaciones interpersonales.
    Todos estos miedos son normativos de cada edad y tienden a desaparecer a medida que se van superando las distintas etapas del desarrollo, sin embargo, parece que existe cierta vulnerabilidad individual (genética, de inhibición conductual, sensibilidad a la ansiedad...) que interacciona con las experiencias personales de aprendizaje y que en último caso, determinan la adquisición y mantenimiento de los miedos "no normativos", es decir que se mantienen una vez superada la etapa de desarrollo correspondiente, y tienen una función desadaptativa y un efecto negativo en la vida de la persona.

  • Timidez en la infancia

    Timidez en la infancia

    9 de Octubre de 2015


    ¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES CAUSAS DE LA TIMIDEZ INFANTIL?
    En la actualidad podemos decir que todos los datos apoyan una teoría
    interactiva en el desarrollo y mantenimiento de la timidez, es decir, existe una interacción entre diversas variables que estarían en la base de la conducta de timidez y retraimiento social en la infancia.
    Inicialmente existen unas variables de temperamento de origen psicobiológico y hereditario. Estas suponen un factor de vulnerabilidad, o de riesgo que adquiere mayor selevancia cuando se interrelaciona con las primeras experiencias de apego, que de alguna manera también están influenciadas por esta variable de temperamento del niño, conformandose así una relación bidireccional.
    Las experiencias tempranas de aprendizaje que vaya viviendo el niño, a su vez, van a propiciar que al cabo de un tiempo ya tenga determinadas creencias y cogniciones respecto a las interacciones sociales. Si estas cogniciones resultan adaptativas van a dar lugar a conductas prosociales y positivas (adecuadas) , que a su vez serán reforzadas socialmente, lo que hará que se mantengan y consoliden. Si las creencias que ha desarrlollado el niño debido a su temperamento y a sus experiencias
    de apego y aprendizaje temprano resultan desadaptativas, provocarán conductas de retraimiento social e inhibición. Todo esto provocará que el niño (con escaso contacto social), no ponga en práctica sus recursos y habilidades sociales, no sea reforzado socialmente, no realice nuevos aprendizajes y, en resumen, que consolide y desarrolle su conducta de timidez.




  • La depresión en niños

    La depresión en niños

    8 de Octubre de 2015

    LA DEPRESIÓN EN NIÑOS
    Diversos estudios aseguran que aproximadamente un 5% (uno de cada 20) niños y adolescentes tendrá un episodio depresivo antes de los 19 años.
    La depresión en niños tiene unas características algo diferentes a lo que podemos ver en adultos, por eso muchas veces no es fácilmente detectada por los padres.
    Estos son algunos de los síntomas que si bien no indican necesariamente que nuestro hijo/a esté padeciendo una depresión, si nos puede poner sobre aviso.
    1- Irritabilidad elevada, ira u hostilidad extrema que dificulta la convivencia familiar.
    2-Tristeza frecuente o episodios de llanto sin causa evidente.
    3-Sentimientos de desesperanza, inutilidad o sensación de culpa.
    4-Disminución del interés o dificultad para divertirse en actividades que antes le gustaban. Aislamiento.
    5-Falta de energía o cansancio.
    6-Inquietud motriz o enlentecimiento.
    7-Quejas frecuentes sobre problemas físicos (dolores de cabeza, estómago, mareos...)
    8-Problemas de concentración y dificultad para tomar decisiones.
    9-Cambios importantes en el apetito, con ganancia o pérdida de peso.
    10-Cambios importantes en el sueño, con insomnio o sueño excesivo.
    11-Pensamientos o expresiones sobre la muerte.
    Aunque todos estos signos no signifiquen que exista una depresión, si deberían ponernos en alerta y si persisten en el tiempo buscar ayuda.


  • ¿Qué es la ansiedad de separación?

    ¿Qué es la ansiedad de separación?

    7 de Octubre de 2015

    ¿QUE ES LA ANSIEDAD DE SEPARACIÓN?
    La ansiedad de separación es un trastorno relativamente frecuente en la infancia y la adolescencia (afecta a un 4% de los niños aproximadamente), y se caracteriza por la existencia de una ansiedad excesiva relacionada con la separación del hogar o de las personas con las que el niño mantiene un vínculo afectivo importante (habitualmente padres).
    Los niños que están en esta situación, manifiestan persistentemente preocupación por que pueda ocurrir algo terrible que les separe de las figuras afectivas, bien porque les sucede algo a ellos mismos o a esas personas (accidente, enfermedad, muerte...).Muestran gran resistencia a ir al colegio, a casa de amigos, familiares o a cualquier otro lugar en el que no estén con sus padres. Suelen tener pesadillas recurrentes sobre la temática que les preocupa y frecuentemente muestran quejas físicas asociadas a la separación (les duele la barriga a la hora de ir al cole, no pueden ir a un cumpleaños a casa de un amigo porque les duele mucho la cabeza, tienen nauseas, vómitos, etc.) Cuando ya ha ocurrido la separación, el niño muestra malestar y ansiedad.
    En niños pequeños consideramos normal, y de hecho es un sistema de protección durante los primeros meses y años de vida, esta ansiedad que muestran los individuos a separarse de sus progenitores, pero cuando los niños van superando determinadas etapas de desarrollo, es esperable que este miedo vaya atenuándose para finalmente quedar atrás. Cuando no sucede esto y la ansiedad adquiere un carácter patológico, se convierte en una de las condiciones más invalidantes para la vida cotidiana de un niño.
    ¿Por qué se produce? Aunque no está totalmente establecido el origen y mantenimiento de este cuadro, existen numerosos estudios que indican que existe una interacción entre factores de vulnerabilidad biológica (una base hereditaria que predispone al niño a padecer un trastorno de ansiedad) y factores de vulnerabilidad psicológica (según autores como Bragado, déficits de aprendizaje, sobre todo la ausencia de una separación gradual de los padres en el curso evolutivo, sobreprotección paterna, experiencias traumáticas de separación, muerte, divorcio...,y reforzamiento de conductas de dependencia por parte de los padres, sobre todo cuando el niño es miedoso), que hacen que sea más probable la aparición de la ansiedad de separación.
    Es muy frecuente que el síntoma más llamativo, por lo disruptivo y por las complicaciones que causa, sea la negativa persistente a ir al colegio. Padres y educadores debemos estar muy atentos para buscar asesoramiento si se da esta circunstancia, ya que es relativamente sencillo que esta negativa se pueda interpretar como una aversión al colegio, fobia escolar, o problema de índole académico o social, cuando lo que realmente está detrás es la ansiedad de separación.